La disculpa perfecta para ir de la costa al interior puede ser la de degustar los caldos de Denominación de Origen de Rioja Álavesa, elaborados con vinos jóvenes, crianzas, reservas y grandes reservas que siguen dando fama mundial a esta comarca. La excelencia de la uva, es el punto de partida de la singular personalidad de sus vinos, de amplio reconocimiento internacional y referencia de alta calidad.

Los extensos viñedos de rioja Álavesa conviven en armonía con las villas medievales, con núcleos amurallados, casas solariegas y palacios, con calados tradicionales bajo tierra y la arquitectura de vanguardia de decenas de bodegas que se extienden a lo largo del río Ebro, diseñadas por afamados arquitectos de la talla de Frank Gehry, el autor del museo Guggenheim de Bilbao, como es el caso de la bodega Marqués de Riscal en la localidad de Elciego. Y no es la única. Todo un espectáculo para la vista es también la de Ysios en Laguardia, diseñada por Santiago Calatrava.

Visitar o disfrutar de un almuerzo típico en una bodega, catar sus vinos y descubrir un paisaje insólito a pies de la majestuosa Sierra de Cantabria, se perfila como un plan único.

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