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Itinerario Mitológico De Petralanda
AROZTEGIETA. Ermita y bolera

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En el barrio de Aroztegieta se encuentra actualmente la ermita dedicada a San Ignacio de Loyola, que anteriormente estuvo consagrada a Santa Catalina. Según la escasa documentación conservada, este cambio de advocación se produjo hacia el año 1770. No obstante, ambas titulares compartieron la dedicación de la ermita durante varias décadas posteriores.

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Antiguamente, bajo su pórtico se celebraban las reuniones de la Cofradía de Aroztegi, y adosada a uno de los muros de la ermita encontramos una bolera, recientemente restaurada. Este no es un caso aislado en el municipio: de las 16 ermitasque aún permanecen en pie en Dima, en siete puede observarse esta misma característica. Esto nos permite hacernos una idea de la importancia que tuvo el juego de bolos en la vida de nuestros barrios en épocas pasadas.

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El juego de bolos vivió en Bizkaia una etapa de gran auge durante las últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, ya que prácticamente cada barrio contaba con su propia bolera, donde los jugadores se disputaban partidas apostando una jarra de txakoli o de sidra. Sin embargo, a partir de mediados del siglo XX, con la decadencia que afectó a la mayoría de los juegos tradicionales, también el juego de bolos experimentó un notable retroceso.

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Las boleras que han sobrevivido se encuentran principalmente en entornos rurales, casi ocultas, amparadas por alguna ermita y por las fiestas anuales, tal y como puede observarse en el caso de Dima. En cualquier caso, parece que en los últimos años estamos redescubriendo la gran importancia sociocultural que este juego tuvo entre nosotros.

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La modalidad que habitualmente se practicaba en nuestras boleras era la conocida como “remonte con muna” (munadun erremontea). En ella, el jugador aprovecha los remontes laterales y la elevación central o muna, construidos modelando el suelo de arcilla, para dirigir correctamente la bola de madera e intentar derribar los nueve bolos grandes y el bolo pequeño, llamado txakile, colocados sobre una losa cuadrada. No obstante, para que la tirada sea considerada válida, la bola debe tocar la “zura” (tablón o madera situada al final de la bolera) tras recorrer toda la pista.

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